Ni por el canal de Suez ni por Ormuz: China redefine las rutas de comercio marítimo con un viaje comercial por el Ártico


China es la mayor economía comerciante marítima del mundo, dueño de la flota más grande y con más del 90% de su comercio que realiza por mar. En un mundo cargado de incertidumbre por diversos conflictos, es lógico que busque redefinir las rutas del comercio marítimo y lo hará con un viaje por el Ártico.
Con el estrecho de Ormuz bajo todos los focos por la guerra entre Israel, EE.UU. e Irán, y con el Canal de Suez descartado por las congestiones para llegar a Europa, el gigante asiático quiere asegurar el comercio más allá de la presión geopolítica global.
El Ártico es una región polar formada por el océano Ártico, los mares adyacentes y partes de Alaska, Canadá, Finlandia, Groenlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia. El Círculo Polar Ártico siempre tuvo una capa de hielo marino que se expande durante el invierno y se contrae en verano. Es una región única entre todos los ecosistemas existentes.
Contrario a lo que indicaría su naturaleza férrea y peligrosa de esa parte del planeta, los chinos exploran esta vía que hasta se la considera impracticable para el transporte marítimo comercial regular.
La comunidad portuaria y marítima quedó sorprendida al enterarse de un viaje que ocurrió en 2025 del barco carguero Istanbul Bridge, que partió del puerto de Ningbo-Zhoushan, bordeó la costa de Rusia por el Ártico y en 20 días llegó al puerto de Felixstowe, en Inglaterra. Los expertos informaron que esto bajó entre 20 y 30 días lo que hubiese tardado por el Canal de Suez.
El buque transportaba más de cuatro mil contenedores cargados con mercadería de alto valor tecnológico, como componentes de baterías eléctricas y fotovoltaicas. El portal South China Morning Post le dedicó un informe al viaje de China, al que llamó “Expreso Ártico” y resaltó ambiciones estratégicas para alcanzar la cima del mundo.
La noticia dice que la puesta en marcha del Expreso Ártico China-Europa marca un hito en la estrategia del país asiático para consolidar la llamada “Ruta de la Seda Polar“.
Detalló que este utiliza de manera comercial la ruta del Mar del Norte a lo largo de la costa ártica de Rusia, conectando puertos como Ningbo, Shanghái y Dalian con destinos europeos como Róterdam y Hamburgo. Destaca, sobre todo, la eficiencia logística y ahorro de tiempo que esto significa reduciendo los viajes de manera significativa.
En el análisis se explica que esta ruta puede ser, además del tiempo, mucho más segura en un contexto de inestabilidad global, una especie de “plan B” para garantizar que sus exportaciones no dependan de una sola ruta que tenga influencia de Occidente. Además, el artículo asegura que solamente es posible debido a la alineación entre Rusia y China, ya que el primero controla el acceso y proporciona los rompehielos necesarios.
Así, mientras China aporta la inversión y el flujo comercial, fortalece su presencia en una región donde no tiene soberanía territorial. La duda se plantea si podrá tener un uso masivo, ya que el Ártico es un ecosistema extremadamente frágil y hay expertos que advierten que no se puede arriesgar a desastres como derrames de petróleo en aguas congeladas, que generaría daños irreparables por ser una zona imposible de limpiar.
Fuente: www.clarin.com



